El primer round de la gran final del Clausura dejó emociones, tensión y un cierre de película. CD Marathón y FC Motagua firmaron un 1-1 que dejó al estadio Yankel Rosenthal con sabor a dramatismo puro y una sensación clara: nadie quiere soltar esta copa. Los verdolagas dominaron largos tramos del encuentro, Motagua sobrevivió entre errores defensivos y contragolpes, mientras que Brian Farioli apareció como héroe azul en el último suspiro. Del otro lado, Jefryn Macías fue el hombre que encendió la ilusión sampedrana. El villano silencioso quizá fue la desconcentración defensiva de ambos equipos, que convirtió cada salida en una ruleta rusa.
Marathón empató en los últimos minutos
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Resumen del partido minuto a minuto
El encuentro comenzó con intensidad total. Apenas corría el minuto uno y Rubilio Castillo ya estaba avisando que la noche no sería tranquila para la zaga azul. El delantero verdolaga inquietó rápido, pero Luis Ortíz respondió con reflejos felinos para evitar el golpe tempranero.
A partir de ahí, el partido entró en una especie de batalla táctica. Marathón presionó alto, manejó más el balón y trató de imponer condiciones jugando en casa. Motagua, por momentos, parecía cómodo esperando atrás y buscando castigar mediante transiciones rápidas. El problema para ambos fue que sus defensas regalaron demasiados sustos.
Al minuto 20 llegó uno de los primeros grandes errores de la noche. Jonathan Rougier dudó en salida y Jorge Serrano casi convierte el regalo en gol. El rebote quedó servido para Jefryn Macías, pero el atacante mandó su disparo por encima del arco. El Yankel se agarraba la cabeza porque aquella era clarísima.
Sin embargo, Motagua también tuvo lo suyo. Rodrigo de Olivera aprovechó otra mala entrega defensiva del Marathón y sacó un remate peligroso que casi complica a Rougier. Luego, al 40’, el uruguayo volvió a quedar mano a mano gracias a otra desatención verdolaga, aunque definió por arriba. Era un ida y vuelta emocional donde nadie terminaba de golpear.
Y cuando parecía que el primer tiempo moriría sin emociones fuertes, Rubilio Castillo inventó una chilena espectacular que por centímetros no terminó en uno de los mejores goles del torneo. El estadio explotó… aunque solo por unos segundos.
En el complemento, el libreto cambió. Los dirigidos por Javier López adelantaron líneas y se adueñaron de la posesión. Motagua comenzó a sufrir porque ya no encontraba espacios para correr. Jorge Serrano avisó nuevamente al 67’ con una gran jugada individual, dejando rivales en el camino, pero fallando en la definición.
La polémica llegó poco después. Jefryn Macías cayó dentro del área tras un golpe de Damin Ramírez y el árbitro Nelson Salgado tuvo que acudir al VAR para señalar penal. La decisión generó reclamos desde el banquillo azul, aunque las imágenes dejaron suficientes dudas para entender el silbatazo. Quizá el árbitro tardó demasiado en resolver una acción que parecía clara desde el inicio, algo que terminó calentando aún más el ambiente.
Desde los once pasos, Macías no perdonó. El grito de gol parecía empujar al Marathón hacia una ventaja soñada rumbo a Tegucigalpa. Pero las finales tienen un detalle cruel: nunca terminan hasta el último segundo.
Cuando el cronómetro marcaba el 90+4’, apareció Brian Farioli con una zurda exquisita para silenciar el Yankel Rosenthal. Un disparo cargado de precisión, sangre fría y aroma de campeonato. El empate cayó como un balde de agua fría para los locales y como un premio enorme para un Motagua que jamás dejó de creer.
Figura del partido
Brian Farioli terminó robándose los reflectores gracias al gol agónico que cambió completamente el panorama de la final. Más allá de aparecer poco durante algunos tramos del juego, el argentino demostró algo que vale oro en estas instancias: personalidad para asumir el momento más caliente del partido.
También merece mención especial Jefryn Macías, quien fue de los más insistentes del Marathón, provocó el penal y convirtió el gol que por mucho tiempo parecía definitivo.
Ahora, la moneda queda totalmente en el aire. El campeón del Clausura 2025-26 se decidirá este domingo en el estadio Nacional Chelato Uclés de Tegucigalpa. Motagua buscará su copa número 20 y Marathón quiere volver a tocar la gloria con la décima estrella. Y viendo cómo terminó esta ida… lo único seguro es que la vuelta promete otro capítulo lleno de locura futbolera.
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