Desde el arranque quedó claro el guion. Cruz Azul salió con intensidad de campeón, mordiendo arriba y buscando abrir rápido el marcador. Ebere, Paradela y Palavecino comenzaron a disparar desde todos lados, mientras Keylor aparecía como un superhéroe con guantes. Pumas apostó por el bloque bajo, líneas juntas y cero riesgos. No fue un partido bonito para el espectador neutral, pero sí un tablero táctico interesantísimo para analizar.
Cruz Azul y Pumas no se hacen daño
Cruz Azul salió como una tormenta
Los primeros 20 minutos fueron totalmente celestes. El equipo de Huiqui entendió que debía aprovechar la localía y encerró a Pumas desde el silbatazo inicial. Primero apareció un remate peligroso de Ebere, luego Paradela sacó un misil y más tarde Palavecino intentó romper el cero con un disparo raso. En todas apareció Keylor. Sí, otra vez Keylor.
Pumas apenas cruzaba media cancha. La estrategia de Efraín Juárez fue clara: resistir, cortar circuitos y esperar la vuelta en Ciudad Universitaria. Santiago Trigos entró en lugar de Carrasquilla buscando piernas frescas y sacrificio defensivo, aunque eso significara perder creatividad.
El VAR apagó el grito celeste
La jugada más polémica llegó cuando Angulo cometió falta sobre Charly Rodríguez dentro del área. Todo el estadio pidió penal y el árbitro señaló el manchón sin dudar. Sin embargo, el VAR intervino y anuló la acción por fuera de lugar previo. Decisión correcta, sí, pero otra vez el arbitraje mexicano tardando demasiado y enfriando el ritmo de un partido que ya venía bastante trabado.
También quedó la sensación de que Nathan se salvó de una amarilla clarísima tras levantar peligrosamente la pierna sobre Paradela. Detalles pequeños que terminaron calentando a la afición cementera.
Pumas sobrevivió… y hasta asustó
En el segundo tiempo el libreto no cambió demasiado. Cruz Azul siguió atacando, aunque con menos claridad. Charly Rodríguez estuvo a centímetros del gol con un disparo al poste tras una gran asistencia de Paradela. Otra vez el “uuuy” recorrió el estadio.
Keylor volvió a lucirse ante Palavecino y cada atajada aumentaba la desesperación azul. Huiqui mandó entonces al Toro Fernández buscando peso ofensivo, centros y presencia física en el área. El problema es que Pumas encontró espacios justamente cuando parecía más encerrado.
Y ahí llegó el susto universitario más grande para Cruz Azul: un disparo de Morales que explotó el travesaño. Sí, el equipo que casi no atacó estuvo más cerca de ganar en los minutos finales.
Figura del partido Keylor Navas, el muro
Si el partido terminó 0-0 fue por una razón: Keylor Navas. El arquero costarricense tuvo una actuación brutal, de esas que cambian finales. Tapó disparos de media distancia, reaccionó rápido en el área y transmitió seguridad absoluta a toda la defensa universitaria.
Cada intervención del tico fue un golpe anímico para Cruz Azul. Lo más impresionante no fue solo atajar, sino cómo fue apagando poco a poco el entusiasmo cementero. Cuando un portero logra desesperar a todo un estadio, sabes que tuvo una noche gigante.
Pumas apostó completamente a sobrevivir y Keylor convirtió ese plan en realidad. Ahora la presión cambia de lado, porque en CU el equipo universitario tendrá que salir a proponer algo más que resistencia.
El domingo ya no habrá espacio para cálculos. Será matar o morir. Gloria eterna o fracaso doloroso. Y viendo lo ocurrido en la Ida, cualquier detalle puede decidir al campeón.
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