El azul crema del América selló su pase a los Octavos de Final de la Concacaf Champions Cup tras empatar 0-0 ante Olimpia de Honduras en la Vuelta, haciendo valer el 2-1 conseguido en la Ida. Dominó casi todo el encuentro, tuvo la pelota, generó aproximaciones… pero volvió a evidenciar un problema recurrente: la falta de contundencia. No hubo héroe brillante ni villano trágico, aunque sí varios señalados. Kevin Álvarez e Isaías Violante escucharon abucheos, mientras que la ausencia de Alejandro Zendejas volvió a pesar como si fuera un jugador más en la enfermería y otro menos en el campo. Las Águilas avanzan, sí, pero lo hacen dejando más preguntas que certezas de cara al Clásico Nacional ante Chivas.
El equipo de André Jardine fue práctico. Supo manejar la ventaja global, bajó revoluciones cuando fue necesario y evitó un desgaste excesivo pensando en el compromiso del sábado en el Estadio Akron. Pero una cosa es administrar y otra muy distinta es conformarse. Y por momentos, el América pareció caminar en esa delgada línea entre la inteligencia táctica y la peligrosa comodidad.
SUFRIDA CLASIFICACIÓN DEL AMÉRICA
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"Feliz por avanzar." – Rodrigo Dourado de América 🎙️ pic.twitter.com/FVFgqMaykG
— Concacaf Champions Cup (@TheChampions) February 12, 2026
Resumen del partido minuto a minuto
Desde el silbatazo inicial, América tomó el control del balón. Apenas al minuto 2, Brian Rodríguez mandó la pelota al fondo de la red con un remate que ilusionó al Ciudad de los Deportes. Sin embargo, el festejo duró poco: fuera de lugar claro del uruguayo. Primer aviso y primera muestra de que el equipo azulcrema salía decidido a imponer condiciones.
Durante los primeros 20 minutos, el conjunto mexicano movió la pelota de lado a lado, intentando abrir a una defensa olimpista bien ordenada. Olimpia, consciente de su desventaja global, no se lanzó con todo al ataque; prefirió esperar, cerrar espacios y apostar por alguna transición rápida.
El problema para América fue el de siempre cuando no está Zendejas: falta de desequilibrio individual. Sin ese jugador que rompe líneas, encara y genera superioridades, el ataque se volvió predecible. Centros sin demasiada ventaja, disparos lejanos sin dirección clara y poca sorpresa en los últimos metros.
Henry Martín luchó como de costumbre, peleó balones aéreos y trató de arrastrar marcas, pero no recibió servicios claros. El mediocampo tuvo posesión, pero no profundidad. Y cuando la pelota llegaba a los costados, la toma de decisiones no fue la mejor.
En la segunda mitad, el guion cambió poco. América seguía teniendo la iniciativa, pero con una intensidad menor. Jardine entendió que el riesgo mayor era desordenarse. El 2-1 global era un colchón suficiente siempre y cuando no se cometiera un error defensivo.
Olimpia intentó adelantar líneas con el paso de los minutos, pero tampoco encontró demasiadas herramientas ofensivas. La zaga azulcrema respondió bien en los momentos puntuales y el partido se fue diluyendo entre intentos tibios y un ambiente que comenzó a tornarse tenso en la tribuna.
Los abucheos no tardaron en aparecer. Parte de la afición mostró su molestia por el bajo ritmo y por el rendimiento individual de algunos futbolistas. Incluso, en un par de ocasiones se escuchó el grito homofóbico, una situación que sigue manchando el espectáculo y que puede traer consecuencias disciplinarias.
El silbatazo final confirmó el 0-0. América avanzó. Objetivo cumplido. Pero la sensación general fue que el equipo pudo —y quizá debió— ofrecer más.
Figura del partido
En un encuentro sin demasiadas luces individuales, la figura termina siendo colectiva en defensa. La línea defensiva del América cumplió con su tarea principal: no conceder. Si bien no fue exigida constantemente, mantuvo el orden y evitó sobresaltos innecesarios.
También merece mención el trabajo táctico de André Jardine. Puede no haber sido vistoso, pero sí estratégico. Supo manejar tiempos, rotar esfuerzos y priorizar el calendario. En torneos internacionales, avanzar es lo primero. El espectáculo viene después.
Sin embargo, la “figura invisible” del partido fue Alejandro Zendejas… por su ausencia. El equipo depende demasiado de su capacidad para generar desequilibrio. Cuando él no está, América pierde chispa, pierde verticalidad y pierde sorpresa. Y eso, ante un rival como Chivas —líder y con paso perfecto— puede costar caro.
Resultado Olimpia vs America Concacaf 2026
Porque en el América, avanzar nunca es suficiente. Hay que gustar, golear y convencer. Y contra Chivas, el margen de error será cero.
¿Fue inteligencia táctica o conformismo peligroso? El debate está servido.

