En Tegucigalpa se sufrió, se gritó, se mordieron uñas… y al final se celebró a lo grande. Motagua CAMPEON ya es una realidad. El Ciclón Azul levantó su copa número 20 en la historia de la Liga Nacional después de una final cerrada, intensa y con drama hasta el último suspiro frente a Marathón.
Fue de esas noches que se viven con el corazón en la garganta. Motagua empujó más, propuso más y tuvo las más claras. Marathón resistió como pudo, con Rougier convertido en muralla y el partido caminando sobre una cuerda floja durante más de 120 minutos. El héroe apareció desde el manchón penal: Clever Portillo clavó el disparo definitivo y confirmó a Motagua CAMPEON. El villano de la noche fue Odín Ramos, que no pudo en el momento más pesado.
La final tuvo de todo: goles anulados, revisión en el FVS, una pelea en las gradas y un cierre digno de película. En Honduras ya se habla de una sola cosa: Motagua CAMPEON.
Resumen del partido: Motagua CAMPEON después de una batalla larguísima
Desde el pitazo inicial Motagua salió como si el estadio Nacional tuviera motor propio debajo de la cancha. Presión alta, intensidad y la sensación clara de que quería resolver temprano.
Apenas al minuto cinco Jeffryn Macías sacó un disparo bravo y Jonathan Rougier respondió con una atajada espectacular. Ahí comenzó su show el arquero argentino.
Motagua siguió insistiendo. Jorge Serrano avisó, Alejandro Reyes levantó balones venenosos y Luis Vega estuvo a centímetros. Marathón no encontraba comodidad y defendía como si cada pelota fuera la última del campeonato.
La primera mitad dejó tensión pura. Mucho roce, amarillas y hasta aficionados peleando en el sector de silla. Una final con temperatura de clásico grande.
Marathón tuvo la suya al 43. Cristian Sacaza peinó la pelota y Rougier apareció otra vez para sostener al Verdolaga.
El segundo tiempo fue una guerra futbolera.
Padilla Discua marcó al 52, pero el FVS confirmó fuera de juego. Motagua celebró unos segundos y luego volvió a apretar. Alejandro Reyes sacó un bombazo al 59 y otra vez Rougier evitó el gol.
Marathón respondió con “Chuy” Pérez al 76. Su cabezazo pasó rozando el poste y por un segundo medio estadio se congeló.
Pero nadie cedió.
Ni Motagua.
Ni Marathón.
Ni la final.
Y cuando parecía que el reloj ya no podía dar más… Motagua CAMPEON empezó a escribirse desde los once pasos.
Primer tiempo: Motagua CAMPEON empezó a construirlo con presión y carácter
El Azul salió agresivo.
Rodrigo de Olivera tuvo una clarísima. Jeffryn Macías estuvo participativo y Luis Vega ganó arriba varias veces. Motagua se veía más cómodo y más decidido.
Marathón apostó por aguantar y encontrar espacios.
La figura de Rougier comenzó a crecer. Sacó una de Padilla Discua con una volada tremenda y después respondió en cada balón aéreo.
Said Martínez también tuvo bastante trabajo. Amarillas, reclamos y varios encontronazos.
La final estaba tan cerrada que parecía un ajedrez jugado con tachones.
Segundo tiempo: Motagua CAMPEON encontró paciencia y nervios de acero
El complemento fue de nervios.
Motagua anotó pero no valió.
Luego siguió insistiendo por bandas y con centros. John Kléber entró para darle más presencia ofensiva. Rodrigo “Droopy” Gómez también apareció y cambió ritmo.
Marathón intentó responder con Rubilio Castillo, pero nunca logró golpear de verdad.
Ya en tiempo extra, el desgaste era evidente.
Hubo revisión por supuesto penal para Motagua al 115. Todo el Nacional pidió la falta. Said Martínez revisó… y dijo que no.
La última fue de Carlos “Zapatilla” Mejía al 120+3 con tiro libre por encima.
Silbatazo.
Penales.
Y ahí sí… la historia llamó al Azul.
Rubilio Castillo falló para Marathón.
Droopy Gómez anotó.
John Kléber marcó.
Andy Hernández convirtió con potencia.
Odín Ramos erró.
Y Clever Portillo soltó el remate que confirmó a Motagua CAMPEON.
La figura del partido en Motagua CAMPEON: Jonathan Rougier, “El muro de Tegucigalpa”
Aunque la copa terminó pintada de azul, Jonathan Rougier tuvo momentos enormes durante la final.
Cuando Marathón quiso sorprender, apareció.
Seguro abajo.
Fuerte en centros.
Con personalidad en momentos calientes.
Y en penales la presión también pesa diferente.
Pero si hablamos de nombres clave, Clever Portillo se quedó con la imagen eterna: caminar al balón y definir la copa.
Eso queda para siempre.
Claves del partido en Motagua CAMPEON
1. Presión alta desde el inicio
Motagua salió convencido y dominó varios tramos.
2. Paciencia ofensiva
No se desesperó pese al gol anulado y las atajadas.
3. Fondo físico
Aguantó hasta el minuto 120 con intensidad.
4. Penales bien ejecutados
Ahí estuvo la diferencia real.
5. Marathón dejó escapar momentos puntuales
Rubilio falló y eso cambió todo.
Como ya vimos en la jornada pasada, Motagua cuando encuentra ritmo compite distinto.
Y recordando el partido anterior, aquel 1-1 de ida ya avisaba que esta final se iba a decidir con sufrimiento.
Así pasó.
Qué significa este resultado en Motagua CAMPEON
Muchísimo. No es una copa más.
Es la número 20.
Es otro golpe de autoridad del Ciclón Azul en la historia del fútbol hondureño.
También es una muestra de carácter: soportó presión, polémica y desgaste.
Marathón se quedó cerca y dejó una serie muy seria, pero Motagua fue más firme en el momento que más pesaba.
La ciudad lo celebra.
El azul está de fiesta.
Y esta noche queda guardada entre esas que el aficionado cuenta años después con una sonrisa.
Porque sí: Motagua CAMPEON.


