¡Se acabó el sufrimiento en las Verapaces! Lo que empezó como una película de terror con tintes de comedia negra terminó en una fiesta total en el Estadio José Ángel Rossi. El fútbol guatemalteco tiene esas historias que ni el mejor guionista de Hollywood podría inventar: lesiones insólitas, porteros improvisados y una efectividad letal.
Cobán Imperial respiran tras hundir a los Cebolleros
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El drama de la portería (Minutos 0 – 30)
El encuentro arrancó con una intensidad frenética, pero la mala suerte se ensañó con el arco cobanero. A los cinco minutos, Tomás Casas recibió un impacto directo en el rostro. Aguantó como un guerrero, pero al minuto 12 tuvo que decir adiós. Entró Víctor «El Lobo» Ayala, y cuando todos pensábamos que la experiencia estaba asegurada, ¡zas! Un mal movimiento al minuto 20 le destrozó el tobillo.
En un giro surrealista, el cuerpo técnico tuvo que echar mano de Oscar Mejía. Sin calentar y con la presión de jugarse el descenso, el joven se puso los guantes. Parecía que el destino quería ver a Cobán en la B, pero los Príncipes Azules tenían otros planes.
Goles, sustos y justicia divina
Al minuto 35, el fútbol hizo justicia al dominio local. Janderson Pereira, el de siempre, el que aparece cuando las papas queman, recibió un pase quirúrgico de Amaral para definir con una frialdad absoluta: 1-0. Sin embargo, en el fútbol «el que no hace, le hacen». Justo antes del descanso, Didier Acosta aprovechó una desatención para empatar y silenciar el estadio. El fantasma del descenso volvía a sobrevolar el Verapaz.
El show de Uri Amaral
En la segunda mitad, Cobán salió con el cuchillo entre los dientes. Al minuto 65, Uri Amaral conectó un cabezazo impecable que se incrustó en las redes para el 2-1. No conformes con eso, seis minutos después, el mismo Amaral selló su doblete con un remate cruzado tras un centro preciso. Fue el 3-1 definitivo que desató la locura y puso a Cobán a mirar la tabla de arriba (4.º lugar con 32 puntos) en lugar de la de abajo.
Figura del partido: Uri Amaral y la valentía de Oscar Mejía
Si bien Uri Amaral se lleva los reflectores por sus dos goles y su asistencia a Pereira, hay que hacerle un monumento a Oscar Mejía. Entrar como tercer portero, en medio de una crisis de lesiones y con el descenso respirándote en la nuca, no es para cualquiera. Mejía mostró solvencia, atajó lo que debía y le dio seguridad a una defensa que estaba nerviosa por los cambios forzados.
Mención especial para Amaral, que se echó el equipo al hombro y demostró que tiene la jerarquía necesaria para liderar el ataque cobanero en la fase final del torneo.
¿Y el arbitraje? Una tarde de altibajos
El arbitraje tuvo una labor discreta, aunque por momentos se le notó permisivo en la zona de faltas tácticas. Hubo un par de jugadas en el área de Achuapa que pudieron revisarse con más lupa, pero en general, no influyó directamente en el marcador. Eso sí, la gestión del tiempo perdido por las lesiones de los porteros fue un reto que los silbantes manejaron con relativa calma, aunque el banquillo «Cebollero» pedía más minutos al final.
Con este triunfo, Cobán suma 55 puntos en la acumulada, alejándose definitivamente del peligro y soñando con pelearle el liderato a Mixco. Por su parte, Achuapa se despide con dignidad, ya sin opciones tras confirmarse su descenso administrativo desde el miércoles pasado.
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